Mi mas devoto deseo de amar realmente, tus ojos de cielo que me abducían a ese intento. No fue difícil encariñarse de esos pasos en silencio, ni de el inolvidable perfume que se quedaba en mi ropa; me apegue a tu sonrisa y a tu largo pelo, construí a tu lado un montón de sueños. No supimos flotar en la inmensidad que creamos, y aunque no nos comprendíamos, quizás hasta nos amamos; de la manera equivocada, esa que no resulta; esa que casi sin quererlo la verdad oculta. Puede que haya entregado hasta mi ultimo suspiro por intentar conectarnos mas a menudo, miraba el brillo que rodeaba tus pupilas y pensaba que eras la mujer de mi vida. Cuando caías dormida como niña en mis brazos, miraba hacia adentro y atesoraba el efímero momento, conociendo de la impermanencia y todo el sufrimiento. Despertabas y tu sonrisa me daba la experiencia de sentir la vida en mi pecho, lo demás era incoherencias; recostados en el pasto con las frentes en dirección al cielo, el corazón fue el mas loco de los experimentos: No solo palpitaba para mantenernos con vida, bombeaba sangre al mismo tiempo que irradiaba energía. Esa energía que no me dejaba soltarte al final del día, la que te hacia rogar que no llegue mi partida.
Entre 2° y 40° transcurrió esa linda historia que hoy se aferra a los laberintos de mi memoria, de las promesas y sueños rotos ya ni me acuerdo, pero vuelvo al pasado ahora que estoy mas cuerdo; y camino junto a vos, porque puedo hacerlo; porque fui una fugaz estrella que adorno un ratito tu cielo. Y creo haber merecido el tiempo que me prestaste, no fui ni seré perfecto, pero se que estoy en lo cierto cuando afirmo y doy argumentos, sobre el porque de este accidental amor que nos cruzo y dejo al costado, esperando la señal del corazón: "Ya he cicatrizado!"
Datos personales
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Seguidores
Just being

No hay comentarios:
Publicar un comentario