Existen otros remedios, pero solo para el cuerpo;
no confió en esa ciencia que me miente en la cara
es como una bala ciega, que no ve, pero dispara.
Si me siento descubierto, recurro a mi interior
recurro a ese fiel silencio que no cambia de sabor;
siempre dulce, siempre luminoso, verdadero y dudoso.
Siempre frió, tan cercano... Lejano y al fin caluroso.
Y es que el miedo, muchas veces, trata de ganarte.
Tan cansado y ya sin fuerzas, no podes impresionarte.
Como un mantra que resuena, veo lo que no se ve
recovecos de estructuras de impermanente piel.
Mil figuras que se chocan, átomos y rojos fluidos;
no quería despertarme, no me sabia así dormido.
Cuándo esas finas alas se abrieron, descubrí la razón:
Somos mente, somos alma; somos templo en construcción.
Soy guru de esas fobias que no puedes controlar,
un pretexto de memorias que no quieres olvidar;
Soy el karma sin regreso, un día de pleno invierno
laberintos de amor, y un cielo de paz sin dueño.
Un mandala que te envía una paloma mensajera,
para que vayas sabiendo que tu ángel aún espera.
Una prueba que no apruebas, la materia pendiente;
el reflejo de un vidrio que no era muy transparente.

muy buenooo
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