La vida es un desfile de momentos que se nos revelan, capítulos de un libro que no sabemos escribir; no sabemos porque no queremos, no logramos porque no intentamos. El sentido yace en la forma de sentir mas allá de lo material, de rozar lo que nuestras manos no pueden palpar. Todo es pasajero y a la vez, todo ya paso; todo es eterno pero nunca existió.
Mi experiencia comprobó que existe una evolución, que en este sendero no hay camino al error. Sino que todo nos aporta lo que es importante, para poder ser un poco mejores que antes. Toda lucha es una sola, todo amor es un solo sueño del que despertaremos cuándo volvamos a ser como cuándo eramos pequeños, con preguntas sin respuestas, viviendo el momento sin juzgar de mas.
Y si en mi pecho hay energía, será que estimulo algún chakra, o que aprendo a respirar sin pensar en mis desgracias. Ya no dudo de los milagros, aprendo a convivir con ellos; cada amanecer un cielo por pintar con mil momentos que se hacen uno en mi interpretación de la realidad. Sin un rumbo planificado, porque todo surge sin buscar, solo hay que conectarse a esa fuerza ancestral que mueve los vientos, que hace girar a la tierra, la que hace que las aves aún vuelen cerca. Como recordándonos que todavía hay vida, y un sentido para volar... Que mientras exista algo de esperanza, otro día va a brillar...
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sábado, 28 de mayo de 2016
martes, 24 de mayo de 2016
Ayurveda
Captemos la energía, abraza mi cuerpo etéreo.
Existen otros remedios, pero solo para el cuerpo;
no confió en esa ciencia que me miente en la cara
es como una bala ciega, que no ve, pero dispara.
Si me siento descubierto, recurro a mi interior
recurro a ese fiel silencio que no cambia de sabor;
siempre dulce, siempre luminoso, verdadero y dudoso.
Siempre frió, tan cercano... Lejano y al fin caluroso.
Y es que el miedo, muchas veces, trata de ganarte.
Tan cansado y ya sin fuerzas, no podes impresionarte.
Como un mantra que resuena, veo lo que no se ve
recovecos de estructuras de impermanente piel.
Mil figuras que se chocan, átomos y rojos fluidos;
no quería despertarme, no me sabia así dormido.
Cuándo esas finas alas se abrieron, descubrí la razón:
Somos mente, somos alma; somos templo en construcción.
Soy guru de esas fobias que no puedes controlar,
un pretexto de memorias que no quieres olvidar;
Soy el karma sin regreso, un día de pleno invierno
laberintos de amor, y un cielo de paz sin dueño.
Un mandala que te envía una paloma mensajera,
para que vayas sabiendo que tu ángel aún espera.
Una prueba que no apruebas, la materia pendiente;
el reflejo de un vidrio que no era muy transparente.
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